eternidad secreta

 

El tiempo pasa lento, pausado,  contagiando al ritmo del pensamiento.

Que no muera jamás la armonía de este idílico rincón del mundo, con sus heladas estepas,

sus yermas planicies, sus delicados témpanos y su bravío bosque, al unísono envuelto

en la misma neblina.

Pronto intentaré amanecer aquí

si no me extravío en la noche,

porque la serenidad resplandece con toda  su fuerza, más que algunos falsos soles…

 

Cautivo, latente en su espacio,

magnetizado por su inmortal tibieza,

por su misterioso velado silencio,

por su sutil diseminado sonido,

por su sedoso hipnótico manto platino.

 

Luz serena, desmembrando un ayer ficticio,

utopía de un fulgor pretérito.

Aquí y ahora la quietud se apropia del presente

disolviendo las cenizas del pasado.

La serenidad, con toda su magnitud

arrulla el alma vapuleada, y se convierte en  testigo

de unos ojos que solo ven cristalizando en la retina

la esencia de la existencia, aunque la escarcha

y la nieve te atenace haciéndote suya…